Cy Schnabel, hijo del pintor y cineasta Julian Schnabel, abre en Madrid su segunda galería: Villa Magdalena
Patricia Villalobos, AD, 11 de julio 2025

Fotografía: Ángela Suarez
Cy Schnabel inaugura Villa Magdalena, una galería de arte que rompe el esquema artístico de la capital con una apuesta por la pintura en el barrio de los Austrias.
Cy Schnabel abre la segunda sede de Villa Magdalena, esta vez en Madrid
Desde el nuevo espacio expositivo de Villa Magdalena se oyen repicar las campanas de la iglesia de San Nicolás de Bari, la más antigua de Madrid, situada justo enfrente. No es habitual encontrar una galería de arte en el barrio de los Austrias; y precisamente por eso, Cy Schnabel supo que ese era el lugar. Cinco años después de inaugurar Villa Magdalena en San Sebastián, elige ahora este enclave histórico –un edificio del siglo XVII, con techos altos, vigas de madera y piedra– para abrir su sede madrileña. Un white cube con memoria. “Me interesaba crear una experiencia nueva, un diálogo entre el barrio, el espacio y las obras”, explica. Su objetivo es claro: consolidar la presencia de Villa Magdalena y sus artistas en España. “Madrid tiene una escena de arte increíble, pero muchos creadores internacionales no tienen representación aquí. Creo que faltaba algo en la línea de nuestra propuesta: figuración simbólica, narrativa, expresionismo… Podíamos ocupar ese lugar”.
La apuesta va unida a una declaración de intenciones. “Cuando llegué a San Sebastián, notaba cierta crítica institucional hacia la pintura. Parecía que el arte conceptual o la performance eran lo innovador, y que la pintura era algo clásico. Vi ahí una oportunidad”. Para el galerista y comisario, traer artistas poco conocidos a España –a veces, incluso a Europa– es ofrecer al público nuevas maneras de mirar. Su ojo está de sobra entrenado. Creció en Nueva York, rodeado de creadores, y es inevitable que su apellido remita al pintor y cineasta Julian Schnabel, su padre, con quien mantiene “un diálogo muy sano sobre arte”, y del que destaca su “conocimiento enciclopédico”. Pero el camino de Cy ha sido deliberadamente propio.
Cy Schnabel estudió Ciencias Políticas –“Para entrar en el escenario del arte visual hay que comprender el escenario mundial”– y se lanzó a una fase de investigación trazando su mapa personal: viajes por Europa, Estados Unidos y Latinoamérica; museos, galerías, exposiciones y, sobre todo, mucha lectura. “Trabajar en Ciudad de México y en San Sebastián me ayudó a crear mi propia voz y a definir mi identidad dentro del arte”. Para él, una obra debe tener algo de rareza, generar extrañeza, una mezcla de elementos reconocibles e inventados. “Es algo instintivo. Me interesa que sea atemporal y, a la vez, que refleje una genealogía histórica, que puedas situar el lenguaje de donde viene”. Cualidades que atribuye a los protagonistas de su muestra inaugural, Field Trip (hasta el 26 de julio), que reúne a Cecilia De Nisco y Richard Tinkler, dos artistas inéditos en España. Con ella, Schnabel, a quien le “apasiona crear exposiciones y contar historias”, ha construido una relación ficticia entre ambos pintores y propone un viaje fantástico hacia mundos inventados.
En Madrid espera “abrir camino”: visibilizar a artistas que aún no forman parte del gran circuito, posicionarles en colecciones institucionales, crear mercado donde todavía no hay –que muchos coleccionistas de su etapa mexicana se hayan mudado a la capital “es un factor que influye”– y, sobre todo, generar una nueva narrativa. Es un trabajo de fondo. Y, mientras lo proyecta, repican de nuevo las campanas.