Cy Schnabel: “Madrid me recuerda a Nueva York por esa mezcla multicultural común a todos los lugares cosmopolitas”
Paloma Simón, Vanity Fair, 25 de julio 2025

Pertenece a la aristocracia del arte, y podría desarrollar sus proyectos en cualquier país del mundo. Pero ha elegido España. Cy Schnabel desembarca en Madrid con su galería Villa Magdalena. Y está totalmente integrado..
Se llama Cy por el pintor Cy Twombly y se apellida Schnabel por, en fin, el también pintor y cineasta, uno de los artistas vivos más importantes y cotizados, pero Cy Schnabel (Nueva York, 1993) tiene un objetivo claro en la vida: “Que la gente me juzgue por el mérito de mi propio trabajo como comisario, escritor y galerista”, me cuenta en Villa Magdalena, su galería, que acaba de inaugurar sede en Madrid cinco años después de hacerlo en San Sebastián.
- Parece predestinado, pero ¿qué haría de no dedicarse al arte?
- Estudié Ciencias Políticas y me gusta mucho escribir, así que probablemente sería escritor. O periodista.
El galerista llega puntual a la cita —vive a cinco minutos del espacio, ubicado frente a San Nicolás de los Servitas, la iglesia más antigua de Madrid— vestido con camisa y pantalón holgados. Lleva unas gafas de sol Wayfarer de Ray-Ban y calza unas cómodas venecianas. Lo primero que llama la atención es su parecido con Julian Schnabel; lo segundo, que habla castellano a la perfección. “Mi madre es española. Soy bilingüe, crecí con los dos idiomas a la vez. Llevo cinco años viviendo en España. Antes lo hice dos en Ciudad de México. Allí desarrollé muchos proyectos: comisariados independientes en colaboración con otras galerías, prácticas en el Centro Cultural de España”, explica mientras su progenitora, la exmodelo y diseñadora Olatz López-Garmendia, pasa por delante de Villa Magdalena con su perro, Tuno.
Tanto ella como Cy se han instalado en la capital, aunque pasarán temporadas en San Sebastián, donde se encuentra la sede original de Villa Magdalena. El motivo lo explica el joven con entusiasmo bajo una de las vigas del espacio que contribuyen a su atmósfera austera y sin pretensiones. “En Madrid hay muchas galerías increíbles, pero detecté un nicho para mi propuesta: pintura internacional, artistas que nunca han expuesto en España”, desarrolla Schnabel, quien considera que un buen galerista es una suerte de “humanista, porque le interesa la vida de los artistas, sus inspiraciones y sus preferencias. Es casi antropológico”. Cree que un artista debe reflejar la época en la que vive, pero el buen arte “no lo condiciona ni el tiempo ni el contexto. Ha de ser atemporal”. Es lo que pretende con sus representados, que van de consagrados como la coreana afincada en Nueva York Mie Yim o su tío, Alejandro Garmendia, fallecido en 2017 y cuya obra se ha encargado de catalogar y divulgar, a autores multidisciplinares y emergentes como Lucy Mulligan o Louis Jacquot “que no tienen tanto currículum y son proyectos a largo plazo”, me explica ante una de las obras de Cecilia De Nisco & Richard Tinkler: Field Trip, la exposición que acoge en este momento Villa Magdalena y que “remite al ejercicio histórico del plein air, una noción ahora romántica que parece arcaica hoy día”, según la nota de prensa que ha redactado él mismo. La inauguración días atrás fue un éxito de convocatoria y todo un acontecimiento en un barrio donde Cy es uno de sus vecinos más populares. “El arte es social. Es una manera de recibir a la gente, de ser buen anfitrión. Esto lo hago para compartirlo. Si no, no tiene mucho sentido”, confiesa.
“Tuve mucha suerte de crecer en Nueva York en una comunidad de artistas. Todo era bohemio y auténtico. Me distancié porque era difícil establecerme allí y tener mi propia voz”.
Madrid es sin duda, el hogar de Cy Schnabel. “He venido a menudo desde niño. Tengo muchos amigos, me siento en casa. Me encantan los museos. Soy mitad español”, insiste antes de enumerar sus lugares preferidos de la capital, que lo confirman como un madrileño de pro, no de paso. “Me encantan Madrid Río, Matadero; Usera y Carabanchel por su gastronomía y sus galerías. Hay zonas muy bonitas, como El Viso y Chamberí. O la Casa de Campo. Disfruto bastante de ese espacio verde”, dice. “Madrid me recuerda a Nueva York por esa mezcla multicultural común a todos los lugares cosmopolitas. En ese sentido, el ambiente es parecido”, añade.
Todo un elogio si tenemos en cuenta que Cy Schnabel se crio en el Manhattan de finales de los noventa y los primeros dos mil, una época a la que adjetivos como vibrante o efervescente se le quedan cortos. Creció junto a su hermano gemelo Olmo, que hoy se dedica al cine, en el Palazzo Chupi, el mítico edificio de Julian Schnabel en el Village bautizado así en honor al apodo cariñoso de su madre: Chupa-Chups. “En realidad, crecí ahí antes de que se convirtiera en el Palazzo Chupi”, matiza, “en lo que fue primero un establo que se convirtió en una fábrica de perfumes y, más tarde, en otra de muñecos. Había muchos de esos espacios en Manhattan, especialmente en la parte baja: antiguas naves, talleres textiles… Construcciones con techos altos y espacios diáfanos que toda una generación de artistas usó primero como estudio y, con el tiempo, como hogar, al tener hijos. Fue el caso de mi padre. Sucedió de manera orgánica e improvisada. Todo era bohemio y auténtico. Tuve mucha suerte de adquirir ese aprendizaje cultural a través de la pintura y del cine, de estar rodeado de una comunidad de artistas. No es lo habitual. Pero en un momento dado me distancié de Nueva York porque era difícil establecerme allí, tener mi propia voz”.
- Para alguien que se ha educado con Martin Scorsese, Robert De Niro o David Bowie, ¿quién es el famoso que más le ha impactado conocer?
- Lo que me llama la atención son los proyectos que han desarrollado y cómo son como personas; la complejidad intelectual o su punto de vista dependiendo si son actores, pintores o escritores. Siempre intento ver más allá de la fama. Sí, son famosos porque son figuras públicas, pero no es un aspecto que me interese tanto.
- Con una vida como la suya, ¿siente que lo ha visto todo?
- No, no es mi caso en absoluto. Me sorprendo todo el rato por todo. Por visitar a un artista, ir a una exposición. Por acostumbrarme a vivir en ciudades distintas y viajar, otra forma de adquirir experiencias y conectar con la gente. Para mí, todo es un aprendizaje constante.
- Nada más verlo me ha recordado a su padre, hasta en el atuendo. ¿Es intencionado?
- Según el día. No me interesa tanto la moda, sino estar cómodo.
La importancia de llamarse Schnabel
Cy Schnabel es uno de los gemelos del pintor y director Julian Schnabel y de su segunda mujer, Olatz, con quien estuvo casado entre 1993 y 2010. El artista tiene tres hijos de su primer matrimonio con Jacqueline —Vito, también galerista, Stella, actriz y poeta, y Lola, pintora y realizadora—, y ahora comparte su vida con su tercera esposa, la interiorista y escritora Louise Kugelberg. Todos forman una gran familia bohemia y bien avenida que posa en la alfombra roja de Cannes. “Mi padre cree en mis ambiciones”, nos confesó en su día Cy, en una de sus primeras entrevistas en España. Un país al que no ha vuelto, porque es el suyo.